CAPÍTULO 13

Mi mente estaba a mil por hora, y todo lo que podía pensar era en la amenaza de Alpha Jeremiah. No estaba bromeando; sabía que cada palabra era en serio. No podía arriesgarme a que les contara a mis padres sobre mi lobo y nuestra conexión. Tenían que escucharlo de mí, pero la idea de confesarlo me r...

Inicia sesión y continúa leyendo