CAPÍTULO 16

Las horas se sentían como una eternidad. Sentada junto al Alfa Jeremiah en ese coche era como estar atrapada en una habitación con una bomba de tiempo. Cada segundo era pesado, arrastrándose dolorosamente lento. Podía sentir la tensión entre nosotros, tan densa que se podía cortar con un cuchillo. L...

Inicia sesión y continúa leyendo