CAPÍTULO 163

El sol de la mañana se filtraba por las ventanas, cálido y dorado, bañando con un suave resplandor la sala donde estaba acurrucada junto a mi madre. El aroma de lavanda y hierbas frescas flotaba en el aire, mezclándose con el tranquilo murmullo del mundo despertando afuera. Ella lucía cansada pero r...

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