CAPÍTULO 165

La habitación aún olía a pintura nueva y a spray de limpieza con aroma a lavanda. Me estiré en la cama por un momento, mi bolso tirado a los pies. Anna, mi nueva compañera de cuarto, se movía silenciosamente por el espacio, sus largos rizos oscuros rebotando ligeramente con cada paso. Desempacaba su...

Inicia sesión y continúa leyendo