CAPÍTULO 166

(POV de Astrid)

La mañana llegó con un suave golpe en nuestra puerta y el aroma penetrante del café recién hecho flotando por el pasillo.

Anna gruñó desde debajo de su manta. —Dime que es sábado.

—Es miércoles —dije, arrastrándome fuera de la cama, todavía enredada en sueños que no podía recordar...

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