CAPÍTULO 168

El comedor zumbaba con la vibrante charla de los jóvenes embajadores, el tintineo de los utensilios y el suave murmullo del jazz ligero que flotaba en el aire. La noche estaba llena de calidez—candelabros dorados proyectando un resplandor suave sobre los pisos pulidos, largas mesas adornadas con fue...

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