CAPÍTULO 171

El aire estaba más fresco esta noche, rozando mis brazos desnudos mientras salía al patio tenuemente iluminado. La luna colgaba baja y pesada, proyectando luz plateada sobre los adoquines, y por una vez, los terrenos de la cumbre se sentían tranquilos... casi pacíficos.

Anna se había ido a la cama ...

Inicia sesión y continúa leyendo