CAPÍTULO 179

La mañana siguiente comenzó de la manera más caótica posible—con Tomás lanzándome un calcetín a la cara.

—¡Astrid, arriba! Tenemos un misterio que resolver—declaró con su acento británico más dramático y falso. Estaba inclinado sobre mí, con una insignia de papel improvisada prendida en su camisa q...

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