CAPÍTULO 200

El salón de la manada estaba cargado de tensión, y se aferraba a mí como una capa asfixiante. Mientras caminaba por la habitación, los ojos de los miembros de la manada me seguían, albergando una mezcla de curiosidad y resentimiento. Los susurros serpenteaban por el aire como enredaderas venenosas, ...

Inicia sesión y continúa leyendo