CAPÍTULO 205

En el tranquilo jardín, mientras el sol proyectaba un cálido resplandor, Ella, Rya y yo nos sentamos juntas. La atmósfera se sentía sorprendentemente calmada, un marcado contraste con el caos que se había vuelto rutina en mi vida. Pelar naranjas, una actividad que nunca imaginé hacer, ahora parecía ...

Inicia sesión y continúa leyendo