CAPÍTULO 207

Miré a Roman mientras estábamos acostados en la cama completamente desnudos. Nuestros cuerpos se pegaban el uno al otro y el calor era increíble. No era solo el calor lo que se sentía genial, sino las chispas —las chispas que nuestros cuerpos producían cada vez que se tocaban hacían que toda la expe...

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