CAPÍTULO 21

Me desperté con el sol entrando por las ventanas, demasiado brillante para mi gusto. Gemí, tirando de la manta sobre mi cabeza, pero la luz ya había hecho su trabajo. Con un bufido, aparté las cobijas y me senté, frotándome los ojos. Por un momento, deseé estar de vuelta en casa con mi tía. Ella ya ...

Inicia sesión y continúa leyendo