CAPÍTULO 22

Me levanté lentamente, mis piernas dolían por haber estado sentada en el frío suelo de madera durante tanto tiempo. Mi cuerpo estaba rígido, pero mi mente iba a mil por hora. Necesitaba encontrar una manera de salir de esta habitación. Tenía que haber algo—una grieta en la pared, una puerta oculta, ...

Inicia sesión y continúa leyendo