CAPÍTULO 228

La mañana después de escuchar a escondidas a los traidores, me desperté con un plan.

No, no un plan impulsado por la rabia y el fuego—aunque admito que fue tentador—sino algo más silencioso. Más afilado. Si ellos querían jugar a la política a puertas cerradas, entonces yo también lo haría.

Que sus...

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