CAPÍTULO 243

Leah me miró con esos ojos tranquilos, casi vacíos. Era inquietante lo compuesta que se veía para alguien atrapada en el acto de traición. Sus muñecas estaban atadas con hierro encantado, cadenas entrelazadas con runas protectoras grabadas por Nessa misma. La celda en la que estaba encerrada había e...

Inicia sesión y continúa leyendo