CAPÍTULO 30

Los últimos dos días habían sido una tortura. No porque estuviera encerrada—no lo estaba. Los guardias me habían dejado sola en mi habitación en lugar de la fría y oscura celda que esperaba. Pero la espera, el no saber qué iba a hacer Alpha Jeremiah a continuación... esa era la verdadera agonía. Pod...

Inicia sesión y continúa leyendo