CAPÍTULO 33

El aire en mi habitación se sentía pesado, casi sofocante. No podía dejar de darle vueltas a todo lo que había pasado. Los ataques de las banshees, la frialdad de Jeremiah, el creciente miedo de que se nos estaba acabando el tiempo. Mi lobo estaba inquieto, paseándose dentro de mí, ansioso por actua...

Inicia sesión y continúa leyendo