CAPÍTULO 36

La habitación que nos habían dado era hermosa, pero eso no lo hacía más fácil para mí. No podía sacudirme la sensación de nerviosismo en el estómago. Compartir una habitación con él—el Alfa Jeremiah—me parecía más aterrador que cualquier batalla que hubiera enfrentado. Nunca había compartido una hab...

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