CAPÍTULO 47

El viaje de regreso a la manada de mi padre fue silencioso. No porque no hubiera nada que decir—había demasiado que decir. Pero las palabras se sentían atrapadas en mi garganta, incapaces de escapar del peso que presionaba sobre mi pecho.

Había ganado la batalla. Habíamos destruido a las banshees, ...

Inicia sesión y continúa leyendo