CAPÍTULO 48

PARTE 2

Me senté en la ventana observando a los pájaros mientras piaban y cantaban. Me recordó cuánto había extrañado este lugar tranquilo, aunque me había sentido sola la mayor parte del tiempo. Mi madre entró con una pequeña sonrisa reconfortante. La miré.

—¿Por qué no puede ser fácil, madre...

Inicia sesión y continúa leyendo