CAPÍTULO 78

—Sí, puedes —dijo él con los ojos aún cerrados. No había hecho ni un solo movimiento y sus ojos no habían hecho ningún esfuerzo por abrirse.

Lo miré cuidadosamente mientras mi mano se dirigía hacia su torso. Lentamente puse mi dedo índice sobre la tinta negra en su cuello, trazándola hasta su pecho...

Inicia sesión y continúa leyendo