CAPÍTULO 81

Me dejó caer en el sofá mientras continuaba atacando mi cuerpo con besos. Rasgó mi vestido, dejándome solo en bragas. Ni siquiera pude intentar cubrir mis pechos porque su boca estaba sobre ellos en un segundo, chupándolos como un animal hambriento de sexo. No fue nada gentil, mi corazón latía tan r...

Inicia sesión y continúa leyendo