CAPÍTULO 9

No podía dejar de caminar de un lado a otro; era de mañana y estaba inquieta. Apenas había dormido. Era tan frustrante—era como si el Alfa Jeremiah hubiera invadido mis sueños, incluso mis pensamientos. Sus hoyuelos, su sonrisa y esos ojos azules me estaban atormentando. Me di un baño caliente e int...

Inicia sesión y continúa leyendo