Capítulo 45 El peso de la redención

(POV KAELEN) horas antes.

El sabor a hiel y metal todavía me quemaba la garganta cuando abrí los ojos.

La penumbra de mi despacho daba vueltas en un torbellino, mientras el aire me entraba en los pulmones como un puñado de cristales rotos.

Me incorporé de golpe sobre el sofá, pero una náusea viol...

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