Capítulo 57 El duelo de las sombras

(POV KAELEN)

La luz matutina entraba a tajos por los ventanales. Aunque el hombro me ardía como un infierno tras los desatinos de la noche anterior, me rehusé a permanecer acostado.

Me abroché la camisa de lino blanco con torpeza, dejando los primeros botones sueltos sobre las vendas, y me apoyé c...

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