Capítulo 91 La Cortesía de un Verdugo

El papel de pergamino pesaba en mis dedos como si fuera de plomo.

Sentada en el carruaje de regreso a la casona, leí la carta tres veces consecutivas.

La caligrafía de Gideon era impecable, pulcra, propia del diplomático educado en las instituciones más exclusivas de la corona.

Pero las palabras ...

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