Capítulo 127 Capítulo ciento veintisiete

El castillo estaba en silencio. Probablemente ella era la única dentro de sus muros. Pero sabía que, si se asomaba por la ventana, vería a los dragones y a sus jinetes posados contra la ladera del acantilado, aguardando el cuerno que anunciaría que la lucha había comenzado y que era hora de su gran ...

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