Capítulo 20 Capítulo veinte

Manos. Pequeñas. Suaves. Sin callos. Tan distintas a las suyas. Un aliento ligero. Una voz melodiosa lo llamaba a la superficie. Esas manos se deslizaron por sus muslos. El aliento le rozó el estómago. Todo su cuerpo zumbó de alerta. Unos ojos, una mezcla de verde y azul como la superficie misma del...

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