No hay adonde correr

Punto de vista de Dante

Ella estaba aquí. No necesitaba comprobarlo. La sentí en el momento en que desperté. Su aroma flotaba en el aire, era suave, limpio, un poco como vainilla, era parecido al calor después de la lluvia. Se aferraba a las sábanas, a mi piel, a cada parte de mí que recordaba có...

Inicia sesión y continúa leyendo