Llevándola

Desperté antes de que el sol de la tarde terminara de subir, como siempre lo hacía. Mi cuerpo estaba demasiado entrenado y disciplinado para quedarse quieto incluso cuando quería. Durante un momento no me moví. Me quedé allí, en silencio, observando el suave subir y bajar de la mujer acurrucada cont...

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