Contigo otra vez

La perspectiva de Aria

Enzo no se detuvo. Me lamió lentamente, limpiando cada rastro de Dante, de mí, de anoche. La sobrestimulación hizo que mis piernas temblaran. Él miró hacia arriba, con los ojos brillantes, y sonrió. —Tienes en tu cuerpo el sabor de todos nosotros —dijo. Luego me volteó suavem...

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