Capítulo 46 Pelea perfecta

DANTE

​El sonido crujiente de la mandíbula de ese imbécil bajo los nudillos de mi mano derecha es, sin lugar a dudas, la melodía más satisfactoria que mis oídos han tenido el placer de escuchar.

​—Te advertí que apartaras las manos de ella, idiota —siseo en voz baja —. Acabas de tocar lo que me pe...

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