Capítulo 52 Victima de un gallinero

DANTE

​El eco de los tacones de mi madre al huir de mi apartamento todavía vibra en las paredes, pero el verdadero daño ya está hecho: mi santuario de paz, orden, silencio y perfección milanesa ha sido oficialmente bautizado como un maldito corral de gallinas.

​Exhalo un suspiro cargado de pura mi...

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