Capítulo 6 Capítulo 6: Su prisionero

Verbena

—¡Suéltame!

—¿No puedo dejarte sola unas horas sin que te metas en problemas? ¡Maldita sea! —gritó.

Se inclinó sobre mí. Era enorme y se alzaba por encima de mí. Su cercanía se sentía extraña; quería apartarme, pero al mismo tiempo nunca lo había visto tan cerca y mi mirada se quedaba atr...

Inicia sesión y continúa leyendo