Capítulo 111 Se estaba muriendo por echarte de menos.

—Así como lo escuchas, nana... Tendré cuatrillizos, Dios mío.

Ela se dejó caer en el sillón de la sala, sintiendo que las piernas no la sostenían, mientras llevaba sus manos temblorosas al rostro. Aún no podía salir de su asombro; el eco de las palabras de la doctora resonaba en su cabeza como un e...

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