Capítulo 119 Agrandar tu propio ego por llevar un apellido

Iván se detiene en seco. Su mirada se vuelve muchísimo más fría de lo normal y, sin medir su fuerza ni el estallido de ira que le nubla la razón, agarra al escolta con brusquedad directamente del cuello de la camisa, levantándolo casi sobre las puntas de sus pies.

—¿Qué has dicho, infeliz? —pregunt...

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