Capítulo 71 Tus deseos son órdenes, esposa.

Ela me acaba de dar luz verde, así que me convierto en un puto lujurioso. Vuelvo a embestirla con una pasión desatada, dándole como si no hubiera un mañana. Ella llora de placer, grita mi nombre una y otra vez, aferrándose con desesperación a las sábanas y a las almohadas. Quiere correrse, puedo sen...

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