Capítulo 36: Inseguridad

Luca. 

Cuando Bianca salió del cuarto, el silencio se volvió espeso. Solo quedábamos Kira y yo, bajo la luz amarilla que colgaba del techo como un testigo mudo. 

Me acerqué a él sin decir nada, desatando las cuerdas con movimientos precisos. No lo miré a los ojos. No hacía falta.

—Empaca tus cosa...

Inicia sesión y continúa leyendo