Capítulo 47 Seraphine

—Entonces, ¿qué hacemos? —pregunté.

Dante alargó la mano hacia su teléfono.

—Llamamos a Kael —dijo.

Lucian frunció el ceño.

—¿Ahora?

—Sí.

—¿Es seguro? —pregunté.

Los ojos de Dante se encontraron con los míos: firmes, feroces, inamovibles.

—No —dijo con honestidad—. Pero es necesario.

Desblo...

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