Capítulo 54 Dante

Seraphine se quedó paralizada; un jadeo se le escapó de los labios, su sexo apretándose como un torno alrededor de mi verga por la impresión. No me aparté… ni hablar. En vez de eso, la mantuve inmovilizada, mi mano deslizándose hacia arriba para cubrirle la boca con suavidad, el pulgar acariciándole...

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