Capítulo 59 Dante

Me quedé mirando el espacio que Seraphine acababa de ocupar.

El aire todavía la recordaba.

No metafóricamente, sino literalmente. El calor permanecía donde había estado, enroscándose y chasqueando como brasas que se negaban a morir. El aroma de su fuego me quemaba los pulmones, salvaje y brillante...

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