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—Es verdad. Te amo, Imogen.

Bajó la cabeza, inclinándola para conectar nuestros labios en un beso electrizante y alucinante. ¿¡Hames me amaba?! ¡SANTO CIELO!

Las luces tenues se apagaron y luego las luces brillantes se encendieron de nuevo. Cerró los ojos, pareciendo sumido en el beso, pero mis o...

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