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—¡Vaya, una visita! —dijo Nikita, refiriéndose a Lila y cerró la puerta detrás de ella.

—Oh, está aquí —Lila puso los ojos en blanco, cruzando las piernas en el sofá.

—Claro que estaría aquí porque vivo aquí —bufó, caminando hacia nosotros en el sofá y dejó caer su bolso al suelo descuidadamente.

—O...

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