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—Siempre me decía que deseaba haberme tirado al inodoro cuando nací.

—¿Está loco? —dije, sorprendida.

—Estaba —me corrigió—, ahora está muerto.

—Da igual, no tenía derecho a torturar a un niño inocente con palabras tan crueles —fruncí el ceño.

—¿Qué te hace pensar que era inocente? —sonrió, mien...

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