39

—Hola, Lila. ¿Puedes venir aquí?— pregunté, cruzando las piernas mientras bebía del cartón de jugo.

—Ya salí de casa y estoy camino a tu casa ahora mismo. Estaré allí en unos segundos, o un minuto. Adiós, tengo que revisar algo en este coche estúpido— gruñó.

—Gracias, cariño— terminé la llamada, d...

Inicia sesión y continúa leyendo