56

—Hombre afortunado— añadió Faith.

—Sí— se rió Lila.

—¡Los tres nunca pueden ser sensatos!— grité sin mirar atrás y ellas se rieron de nuevo.

Me dirigí a la cocina y decidí cocinar la comida favorita de Nikita, ya que estaba cumpliendo su promesa. Cuánto odiaba cocinar. Era tan afortunada de tener...

Inicia sesión y continúa leyendo