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—¿Acabas de regresar?

—Sí, señor. El estúpido conductor que había llevado a Imogen finalmente llegó, pero no con ella.

—¿Y dónde está Imogen?

—Me hizo conducir durante mucho tiempo y luego me pidió que detuviera el coche en medio de la nada, sin importar cuántas veces me negué. Dijo que nadie deberí...

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