48

Sus manos ásperas me guían sobre su cuerpo sentado, el frío cuero del sofá toca mi piel ardiente y es una sensación agridulce. Nuestras lenguas bailan juntas a un ritmo desesperado, sentirlo así contra mí me recuerda a nuestra primera noche en su dormitorio. Hay una necesidad dentro de mí que me hac...

Inicia sesión y continúa leyendo