49

Al entrar en la sala de conferencias que está escondida en una esquina de esta enorme mansión, veo tres caras desconocidas, todas mirándome con claro interés. No podrán leer nada en mi cara, pero si siguen con la mirada obvia, podría tener que cortar una lengua para demostrar un punto. Marc está sen...

Inicia sesión y continúa leyendo