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Marc se acerca a mí con una sonrisa y un destello siniestro en los ojos, sus dientes están ensangrentados.

—Los derribamos, jefe. Ninguno de los nuestros está muerto, algunos están heridos y ya los escoltamos fuera de aquí.

Asiento con la cabeza mientras busco a la hermosa y fogosa mujer de ojos e...

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